¿Seis fuentes de energía ilimitada?

Estamos rodeados de fuentes de energía limpia inagotables, el sol, el viento, el océano, el océano, los átomos, los átomos, el núcleo de la tierra, pero la tecnología y la razón económica de la tecnología para tocarse, se han rezagado detrás de nuestras imaginaciones. El apetito insaciable y destructivo del mundo para la energía ahora está haciendo que algunos de los conceptos de energía limpia más favorecidos parecen cada vez más plausibles y necesarios. Aquí encuestamos [...]

¿Seis fuentes de energía ilimitada?
Resumen.

Reimpresión: R0909F

Tratando de mantenerse al día con el insaciable apetito energético del mundo, científicos y empresarios están explorando seis conceptos innovadores: turbinas eólicas de gran altitud, algas genéticamente modificadas para biocombustibles, energía de las olas del océano, fusión nuclear, sistemas geotérmicos mejorados y células solares en el espacio. Todos tienen un respaldo serio; ninguna es una apuesta segura.


Estamos rodeados de fuentes inagotables de energía limpia (el sol, el viento, el océano, las plantas, los átomos, el núcleo de la tierra), pero la tecnología y las razones económicas para aprovecharlas han quedado a la zaga de nuestra imaginación. El insaciable y destructivo apetito de energía del mundo está haciendo que algunos de los conceptos más inverosímiles de energías limpias parezcan cada vez más plausibles y necesarios. Aquí estudiamos seis tecnologías energéticas innovadoras en distintas etapas de desarrollo. Algunas de estas ideas han sido retocadas por científicos y empresarios durante décadas; otras han pasado de las mesas de dibujo a proyectos piloto recientemente. Todos tienen un respaldo serio y un potencial profundo, y ninguno es una apuesta segura.

1. Vientos fuertes

La idea

Las turbinas eólicas convencionales se detienen cuando el viento se apaga. Los globos o rotores que llevan turbinas podrían interceptar vientos potentes y confiables de 1.000 a 15.000 pies de altura.

Jugador clave

Magenn Power, con sede en Ottawa, espera enviar la primera turbina comercial a gran altitud del mundo, un dirigible lleno de helio de 60 pies de diámetro, para 2010.

De hecho

Existe potencialmente suficiente energía eólica a gran altitud para alimentar el planeta 100 veces más. Quedan por ver si se pueden superar los obstáculos tecnológicos y si se puede explotar económicamente la energía.

2. Crudo verde

La idea

Los biocombustibles elaborados a partir de aceites vegetales requieren recolección y procesamiento en varios pasos. Las algas modificadas genéticamente podrían agilizar la producción mediante la secreción continua de petróleo para ser refinado y convertirlo en combustible de transporte.

¿Seis fuentes de energía ilimitada?

Jugadores clave

Synthetic Genomics, dirigida por el empresario del genoma humano J. Craig Venter, y Sapphire Energy, respaldada por Bill Gates, están diseñando algas para producir un precursor «biocrudo» de la gasolina, el combustible para aviones y el diésel.

De hecho

El combustible de algas existe pero aún no se puede producir económicamente. Sin embargo, decenas de empresas, incluidas empresas aeroespaciales y petroleras, están invirtiendo fuertemente. El gobierno de los Estados Unidos destinó 50 millones de dólares a trabajos de combustible de algas este año.

3. Próxima ola

La idea

La energía del movimiento de las olas se puede capturar para hacer funcionar los generadores eléctricos.

Jugador clave

Al menos tres docenas de empresas están desarrollando tecnologías de energía de las olas. La escocesa Pelamis Wave Power fabrica el dispositivo que impulsa el primer parque de olas comercial del mundo, puesto en marcha en 2008 frente a la costa de Portugal. Cada máquina de 13 pies de diámetro puede suministrar suficiente electricidad para alimentar 500 hogares.

De hecho

Aunque la energía de las olas todavía no es competitiva, un análisis de Greentech Media/Prometheus Institute situó el mercado de energía oceánica de todo tipo en 500 millones de dólares anuales en cinco años, multiplicándose por 100 hasta alcanzar una capacidad de gigavatios.

4. Poder estelar

La idea

La fusión nuclear, la reacción atómica que alimenta a las estrellas, podría utilizarse para generar energía limpia.

Jugador clave

En 2010, la Instalación Nacional de Encendido de los Estados Unidos centrará 192 láseres en una pequeña cápsula llena de hidrógeno para encender una reacción de fusión que se espera produzca más energía de la que consume, una novedad fundamental en el camino hacia la energía de fusión.

De hecho

Los científicos han perseguido este objetivo durante 50 años; solo el gobierno de los Estados Unidos ha gastado más de 20.000 millones de dólares en investigación sobre fusión. Aun así, los primeros experimentos que utilizan la fusión como fuente de energía pueden tener al menos 15 años de desactivación.

5. Calor profundo

La idea

Las plantas geotérmicas convencionales solo pueden aprovechar el calor cerca de la superficie terrestre. Los sistemas geotérmicos mejorados (EGS), que inyectan agua fría a dos millas o más de profundidad en la tierra para sobrecalentarse, pueden funcionar prácticamente en cualquier lugar.

Jugador clave

Docenas de proyectos de I+D sobre EGS están en marcha a nivel internacional. La empresa australiana Geodynamics prevé poner en marcha una planta piloto de un megavatio, una de las más grandes del mundo, a principios de 2010.

De hecho

Con mejoras tecnológicas fácilmente alcanzables, EGS podría convertirse en una importante fuente de energía sostenible y económica, afirma el Departamento de Energía de los Estados Unidos.

6. Sol eterno

La idea

Las células solares terrestres se ven obstaculizadas por las nubes, el polvo y el anochecer. Las células en órbita podrían capturar la energía solar las 24 horas del día, casi todos los días del año, y luego transmitirla en ondas de radio a la Tierra.

¿Seis fuentes de energía ilimitada?

Jugador clave

La start-up Solaren tiene un contrato con la empresa californiana Pacific Gas and Electric para entregar la primera electricidad desde el espacio a partir de 2016.

De hecho

La NASA y el Departamento de Energía de los Estados Unidos han gastado unos 80 millones de dólares en los últimos 30 años estudiando esporádicamente el concepto, concluyendo que es técnicamente factible pero difícil de hacer competitivo.


Escrito por
Gardiner Morse



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