¿Sabe cuánto valen los datos de su empresa?

Sin inteligencia emocional, el 'mindfulness' no funciona
Sin inteligencia emocional, el ‘mindfulness’ no funciona

Medir con precisión el valor de unaempresa (EV, por las siglas en inglés deenterprise value)nunca había sido tanimportante ni había supuesto un reto tan complicado como ahora. Las empresas se enfrentan a un volumen cada vez mayor de datos y los riesgos de malinterpretar el valor de los datos ha alcanzados cotas desconocidas.

Los datos ya no son los dominios delas empresas y departamentos detecnología.Se están convirtiendo rápidamente en una piedra angular de la creación devalor empresarial de manera más general. Hoy,la mayoría de las organizaciones estáimpulsada por datos de alguna u otra manera. Los datos no sólo contribuyen al valor de la marca, también son fundamentales para la oferta de productos y servicios en mercados globales e hipercompetitivos. Nocuantificar con precisión el valor empresarial de los datos (EvD, por sus siglas en inglés)puede infravalorarla inversión en ciberseguridad y el valornominal utilizadonormalmente enlas pólizas de seguros de ciberseguridad.

Las definiciones de lo que constituye el valor de los datos–ylos métodospara calcularlo– apenas han comenzado a caminar. La aproximación más cercana al EvDesexaminar el valor intangible de la empresa. Sin embargo, esta medida está lejos de estimar el valor total así como el riesgo inherente a las compañías colmadas de datos. Muchos intentos de hacerlo han fracasado,incluso para algunas de las empresas más grandes y conocidas del mundo.

Por ejemplo, al final del año fiscal de 2015, el balance general deApple declaróactivos tangibles por290.000 millones de dólares (unos 26.000 millones de euros) comoaportación a sus ingresos anuales. Asimismo, declaróaproximadamente141.000 millones de dólares (unos 125.501millones de euros) en activos intangibles:una mezcla de capital intelectual, valor de marca y buena voluntad deinversores y consumidores.

Con la misma fórmula, los activos intangibles de Apple en 2014 fueron 280.000 millones de dólares (unos 251.000millones de euros). Se trata decasi más del doble de lo calculado en2015. Según sus propios cálculos, Apple había perdido el 50% de su valor intangible durante el último año.Estorevelalos límites de utilizar un método simple para elcálculo del valor intangible.

El reto consiste en calcular con precisión el valor de los datos en una empresa de modo que su valor económico puede adscribirse a ese tipo deactivos a lo largo del tiempo. Esto significa determinar no solo quésignifica el EvDhoy, sino quésignificará para la empresa en un futuro. Del mismo modoque los bancos tienen que cuadrarconstantemente los activos y pasivos, las empresas con cantidadesimportantes de datosnecesitan reorientarsus esfuerzos desde la ciberdefensa y el ‘apagar fuegos’ hacia una gestión más proactiva de lo que podría ser suactivo más importante.

Esto es aún más importantefrente al cibercrimen y el alarmante incremento denegocios secuestrados –por ejemplo conransomware–a cambio de un rescate o intereses políticos. En 2015, la empresa especialista en el mercado de segurosLloyd´scalculó que los ciberataques pueden llegar a costar a las empresashasta 400.000 millones de dólares (unos 358.000 millones de euros) al año. Ahí se incluyen tanto los daños directoscomo las consecuencias del ataque sobre la actividad normal de la compañía. Entre 2013 y 2015, los costes del cibercrimen se cuadruplicaroncon una crecimiento exponencial de los ataques conocidos. Se espera que estocostes se vuelvan a cuadruplicar para 2019, hasta superar los dos billones de dólares (unos 1,8 billones de euros).

Los costes para las empresas –ylosriesgos para el resto de la economía– son tan altos que esperamos que elvalor empresarial de los datosse incluya pronto como un requisitode la contabilidad empresarial. Un ejemplo sonlas nuevas normasde la Unión Europea paraidentificar instituciones de datos sistemáticamente importantes(SIDI, segúnsus siglas en inglés). Se trata de un reconocimiento implícito de la importancia cada vez mayor de tasar los datos tanto para empresas como estados.

Determinar la importancia relativa de los datos para los resultados de laempresa, sucapacidad de competir con eficacia y su capacidad operativarepresentaun buen comienzo para analizar el EdV. Hacerlo no significa solo valorar económicamente determinadastransacciones, operaciones y divisiones de una empresa, sinoimaginar cómo podría crecer ese valorcon el tiempo.

Paraestimar de manerabásica el valor empresarial de losdatos, las compañías pueden imaginar un escenario de cese total de las operaciones en el que lossistemas, y por tanto la capacidad de emplear los datos, ya no estén operativos. Definirlos costes directos e indirectos deun cese de operaciones sostenido en el tiempo es una buena manera de empezar a intuir el Edv y por tanto la parte devalor empresarialen riesgo.

Por ejemplo, recordemosla caída del sistema completo deDelta Airlines en agosto de 2016 y que supuso la cancelaciónsin precedentes de todos sus vuelos. Mientras que la mayoría de las compañías consideran el coste de algo así parte del riesgo, el EdVes un coste más sutil que surge en escenarios de pérdidas continuas. Si el parón de Delta Airlines hubiese durado una semana, los recursos quemados habrían superado con creces el coste de devoluciones, talones de viaje y elementos hasta comenzar a erosionar el EdV.

Definir el valor empresarialde los datos de manera relevanteayudará a asegurar que los estándares de la contabilidad corporativa y la gestión deriesgos tengan en cuenta larealidadactual. También permitiría a las empresas ser máságiles en un tiempo de riesgos creados por las personas, las harías más resilientes. Equilibraría las operaciones deempresas que no están especialmente centradas en datos con las que sí. Asignar un valor económicoa lo que valen los datos ayudará a cualquier empresa a gestionar de maneraproactiva el riesgo en torno a este importante activo.


por
trad. Teresa Woods

Daniel Wagner es el director general de Soluciones de Riesgo de Risk Cooperative. También es el coautor del nuevo libro ‘Global Risk Agility and Decision Making’.

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