Por qué tendemos a colaborar menos entre nosotros cuando la economía va mal

La preocupación sobre una mala situación económica puede llevar, precisamente, a una situación de recesión.
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La preocupación sobre una mala situación económica puede llevar, precisamente, a una situación de recesión.

En el otoño de 1930, la economía estadounidense estaba poco a poco recuperándose de la recesión de 1929. La preocupación por el estado de la economía, y por el sistema bancario en concreto, impulsaron a un creciente número de clientes bancarios a intentar retirar sus fondos, un acontecimiento conocido como pánico bancario. Como los bancos suelen quedarse solamente con una pequeña parte de los depósitos en efectivo, el pánico bancario solo crea un efecto de profecía auto-cumplidaen la que las preocupaciones iniciales sobre la posible insolvencia del banco acaban precisamente causando la insolvencia. El pánico bancario de 1930 resultó ser la peor recesión económica de la historia moderna, la Gran Depresión.

Algo similar podría ocurrir en las organizaciones. En una serie de estudiosque llevamos a cabo mis compañeros y yo, investigamos cómo las percepciones de los empleados sobre la economía afectan a cómo trabajan entre ellos. La mayoría de los empleados viven entre cinco y diez periodos de recesión a lo largo de su vida profesional. Sospechamos que, de una manera parecida al caso del pánico bancario, los empleados pueden reaccionar a noticias de una crisis económica de maneras que generan más obstáculos en vez de ayudar a la capacidad de la organización de soportar los momentos económicamente desfavorables. Si los empleados ven la economía como una situación en la que ni ganan ni pierden, las noticias negativas podrían hacer que sea menos probable que ayuden a otros. Esto, a su vez, podría hacer que su organización tuviera menos probabilidades de sobrevivir a la recesión.

La mayoría de los lugares de trabajo dependen de la colaboración. Por ejemplo, un empleado puede ayudar a un compañero que se ha ausentado a ponerse al día o puede ajustar su horario para adaptarse al horario que desea otro empleado. Dados los beneficios organizacionales de que los empleados se ayuden entre ellos, resulta importante que la ayuda no disminuya en periodos económicos difíciles.

Sin embargo, creemos que las señales de que la economía empieza a ir mal podrían hacer que la gente fuera más propensa a tener éxito siguiendo una dinámica de suma cero.Normalmente, la economía nunca es un juego de suma cero; cuando crece, es más probable que a todos nos vaya mejor este año que el anterior. No obstante, en periodos de crisis económicase crea menos riqueza que antes, lo cual puede hacer que las personas piensen que su éxito debe ocurrir a expensas de otra persona. Predecimos que las malas noticias económicas darían lugar a más pensamiento suma cero que, a su vez, haría que la gente fuera menos propensa a ayudar a un compañero a desempeñar con éxito su trabajo,incluso en situaciones en las que hacerlo realmente no les quitaría éxito. Si la gente empieza a ver el éxito de los demás como algonegativo,algo que en general deja menos éxito disponible para los demás,su comportamiento puede verse influido de esta manera.

Como test inicial de esta teoría, utilizamos datos sobre laactitud de cerca de 60.000 encuestados en 51 países a lo largo de 17 años. Los encuestados indicaron en qué medida estaban de acuerdo en que “las personas solo pueden enriquecerse a expensas de otros” frente a “la riqueza puede crecer para que haya suficiente para todos,” que sirvió como manera de medir qué personas interpretaban el éxito de una manera suma cero. Vimos que era más probable que los participantes interpretaran el éxito de una manera suma cero cuando la respuesta había sido registrada en una economía en peor estado.

En una serie de estudios de seguimiento, nos centramos en situaciones en las que ayudar a la otra persona no quitaría éxito a uno, y examinamos si las señales de una crisis económica podían perjudicar al hecho de ayudar. En dos experimentos, reclutamos a empleados trabajando en organizaciones estadounidenses y les proporcionamos información aparentemente real sobre el estado de la economía del país. En el grupo de control, se dijo que la economía iba bien, pero en el grupo de tratamiento se dijo que era probable que hubiera una crisis económica. Nos dimos cuenta de que simplemente leer que la economía podría estar llegando a un punto de recesión económica provocaba una interpretación del éxito más de suma cero y hacía que las personas declararan que era menos probable que ayudaran a sus compañeros en una serie de situaciones laborales prototípicas que describimos,aunque las situaciones no suponían ninguna competición real entre los empleados.

Llevamos a cabo un estudio adicional de profesionales autónomos de 47 países y nos dimos cuenta, una vez más, de que la percepción de los participantes de que su economía estaba yendo mal estaba relacionada con una interpretación del éxito suma cero y un comportamiento de menos ayuda hacia los trabajadores en prácticas, el éxito de los cualesno tenía ningún impacto objetivo en los participantes. En este caso, ayudar incluía dar consejos sobre cómo rendir mejor en una tarea en su campo de especialización.

En otro proyecto, empleéuna estrategia empírica similar a la que se describe arriba, incluyendo dos estudios de actitud a gran escala y tres experimentos de seguimiento, y descubrí que estar expuesto a la señales de crisis económica minaba la voluntad de cooperar cuando estos esfuerzos suponían un riesgo de abuso. Por ejemplo, tras leer que la economía podría estar llegando a un punto de recesión, la gente indicaba que era menos probable que invirtieran tiempo y recursos en un proyecto cooperativo con retribuciones potencialmente altas pero que suponían un riesgo de que la otra persona compartiera los beneficios mientras eludía trabajo.

Como las crisis económicas se asocian a dificultades económicas, cuando las personas se ven expuestas a señales de momentos difíciles económicamente, temen que los demás puedan ser más propensos a recurrir a la explotación para maximizar sus resultados económicos. Esto, irónicamente, reduce la cooperatividad, que es necesaria para lugares de trabajo productivos y en buen funcionamiento.

Los resultados de estos dos proyectos muestran que, como ocurre con el pánico bancario, los empleados pueden responder a señales de una crisis económica de una manera que genera una peligrosa profecía auto-cumplida, por la cual las preocupaciones iniciales sobre el rendimiento económico hacen que los empleados ayuden y colaboren menos, lo que podría acabar creando problemas económicos en la empresa. Además, los líderes no pueden dar por hecho que los empleados siempre actuaran basándoseen su interés económico cuando llegan momentos difíciles, y deberían gestionar activamente la psicología y el comportamiento de sus trabajadores para evitar un deterioro de la cohesión y los comportamientos laborales productivos en la organización.

Las respuestas de los clientes bancarios a las señales de que el sistema económico o una de sus partes vitales podrían estar quebrando recibieron mucha atención, dando lugar a útiles políticas que previenen reacciones irracionales o contraproducentes. De manera similar, un mayor esfuerzo por parte del líder para motivar la ayuda y la cooperación en el lugar de trabajo cuando haya señales de una recesión económica debería hacer que las organizaciones sean más resistentes a un declive económico.


por
trad. Naia Hernando

Nina Sirola

es una investigadora post-doctoral en INSEAD y futura profesora asistente en la Universidad de Management de Singapur.

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