Por qué se necesitan más ceremonias en las empresas

Hacia principios del año pasado, nuestra empresa, Duarte Inc., se encontraba inmersa en una temporada decambio. Habíamos dado un gran giro a nuestro organigrama, de forma que casi todas las personas de la empresa tenían un jefe nuevo o gestionaban un equipo nuevo. Nos habíamos trasladado a otro edificio. Habíamos implementado nuevas herramientas de software. Estábamos a punto de publicar un nuevo libro. Hicimos todo esto mientras intentábamos rendir al máximo nivel. La gente estaba cansada y estresada.

Sabíamos, en el fondo, cuánto nos respetábamos y disfrutábamos juntos, pero el dolor de los cambios dificultaba que conectáramos con esos sentimientos. Teníamos que hacer algo especial para reavivarlos. Así que reservamos un tiempo durante el transcurso de una semana para que los empleados pudiesen reunirse en pequeños grupos y hablar de cómo podríamos avanzar, fuertes y unidos, de la mejor manera.

Entonces, ese viernes por la tarde, todos se reunieron en un gran espacio abierto de nuestras oficinas. Los asientos se dispusieron en un semicírculo, y había un gran tambor delante de cada asiento. Durante las próximas dos horas, todos (más de 100 empleados) tocamos nuestros tambores. De forma caótica al principio, como escolares de primero de primaria, y después, con la ayuda de un profesor de música, al unísono.

Algunas personas vieron esto como una oportunidad de estrechar lazos con compañeros, unidos en su compromiso con una causa común. No es muydistinto de losaficionados de equipos deportivos que entonan cánticos, aplauden y hasta hacen la ola juntos. Otros expresaron la frustración que sentían de una manera socialmente aceptable al aporrear extrafuerte sus tambores. Otros aprovecharon la oportunidad para liberar tensiones tras una larga semana (y un recorrido aún más largo) al simplemente soltarse el pelo y divertirse. Todos esos experimentos fueron bien acogidos. Lo importante era que los experimentáramos juntos.

Fue una ceremonia.

Hace largo tiempo que las personas organizanceremonias –bautizos, bar mitzvahs, bodas, inauguraciones, cumpleaños– para conmemorar cambios y otros momentos importantes que marquen el paso de un lugar a otro.Incluso cuando celebranla transformación de un individuo, son experiencias comunes que refuerzan los lazos, los valores y la visión de los grupos que celebran estos momentos.

Las organizaciones también se apoyan en las ceremonias para anticiparnuevos comienzos, delimitar finales y ayudar a todas las personas a entender y moverse a través de los cambios en curso. ¿Recuerdancómo lanzó Howard Schultzsu renovadaestrategiapara Starbucks cuando volvió a la empresa como CEO en 2008?Starbucks lidiaba con la crisis económica global y experimentaba una rápida caída de los beneficios. Así que, para alinear a los líderes de la empresa, Schultz reunió a 200 altos mandos de todo el mundo, les envió a las cafeteríaspara entender mejor el punto de vista de los clientes, y entonces volvió a reunirlos a todos. Su intención eraleer la nueva declaración de principios en voz alta para reforzar nuevo enfoque. Pero tras haber leído la primera línea, y sin pedir paso, un vicepresidente se puso en pie y leyó la siguiente frase, seguido por otro vicepresidente, y por otro. Fue una ceremonia poderosa. Todos y cada uno de los participantes expresaron su compromiso.

A menudo celebramos ceremonias motivadas por acontecimientos positivos: grandes promociones, victorias e hitos empresariales. Pero pueden resultar igual de efectivascuando se utilizan parareconocer dificultades, señalar momentosdifíciles y ayudar a los trabajadoresafectados porcambios, a pasar página. Es importante dedicar tiempo durante los momentosdifíciles para reconocerde forma colectiva a las personas que hayanhecho sacrificios o experimentado dificultades durante los procesos de cambio.

A veces una dosis de frivolidad puede ayudar. Como parte de sus esfuerzos por lograr que los desarrolladores de Apple migraran desde el sistema operativo de Mac OS9 a Mac OS X, Steve Jobs celebró un funeral durante la Conferencia Mundial para Desarrolladores de 2002. Con música triste de fondo, Jobs colocó una gran caja etiquetada como Mac OS 9 en un ataúd sobre el escenario y entonces pronunció una apología sobre el sistema operativo que había sido “un gran amigo de todos nosotros”.

Nuestra ceremonia de tambores en Duarte nos ayudó a reconocer y empezar a superar las dificultades que habíamos experimentado durante nuestra transformación como empresa. Al final de la sesión, nuestras palmas estaban enrojecidas de tanto tocar nuestros tambores, pero también sonreíamos todos. Sabíamos que aún nos quedaba trabajo por delante para poder mantenerla buena voluntad que sentíamos todos. Pero habíamos dado el primer paso.


por
trad. Teresa Woods

Patti Sanchez es la vicepresidenta ejecutiva de Servicios Estratégicos en Duarte, Inc., donde genera presentaciones creativas para marcas y causas globales. También es la coautora, con Nancy Duarte, del libro Illuminate. Síganla en Twitter: @pattisan.

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