No subestimes el poder de la autorreflexión

Centrarse en momentos de sorpresa, fracaso y frustración.
No subestimes el poder de la autorreflexión

Las investigaciones muestran que el hábito de la reflexión puede separar a los profesionales extraordinarios de los mediocres. Pero, ¿cómo ordena qué experiencias son más importantes para su desarrollo?

  • Para responder a estas preguntas, los autores pidieron a 442 ejecutivos que reflexionaran sobre qué experiencias avanzaron más en su desarrollo profesional y tuvieron el mayor impacto en convertirlos en mejores líderes.
  • De su análisis surgieron tres temas distintos: sorpresa, frustración y fracaso. Las reflexiones que involucraron uno o más de estos sentimientos demostraron ser las más valiosas para ayudar a los líderes a crecer.
  • Sorpresa, frustración y fracaso. Cognitivo, emocional y conductual. Estas partes de ti están en constante movimiento y si no les das tiempo para que descansen y reflexionen sobre lo que aprendiste de ellas, seguramente te cansarás.

Empatía, comunicación, adaptabilidad, inteligencia emocional, compasión. Todas estas son habilidades que necesitas para prosperar en el lugar de trabajo y convertirte en un gran líder. Una y otra vez, incluso escuchamos que estas capacidades son la clave para volverse indispensable, no solo ahora sino en el futuro lejano. Las habilidades blandas, después de todo, son las que nos hacen humanos y, por lo que sabemos, no pueden funcionar bien con tecnologías como la inteligencia artificial.

Aun así, una competencia de la que a menudo se habla menos es la reflexión. Las investigaciones muestran que hábito de reflexión puede separar a los profesionales extraordinarios de los mediocres. Nos atreveríamos a argumentar que es la base sobre la que crecen todas las demás habilidades blandas.

La práctica en sí se trata de aprender, mirar hacia atrás en el día (sin prejuicios ni remordimientos) para contemplar su comportamiento y sus consecuencias. Requiere sentarse con uno mismo, tomarse un momento honesto para pensar en lo que ocurrió, lo que funcionó, lo que no, lo que se puede hacer y lo que no. La reflexión requiere coraje. Es reflexivo y deliberado. Estar en la «cima de tu juego» solo llega cuando extraer de tu pasado cómo comprometerte con el futuro.

Para obtener todos sus beneficios, debe hacer de la reflexión un hábito. Pero no es sencillo. Preguntas genéricas como «¿Por qué estoy agradecido hoy? ¿Qué aprendí? ¿Qué podría haber hecho mejor?» suelen ser demasiado generales para ser útiles.

Entonces, ¿sobre qué debes reflexionar? En el transcurso de la semana suceden al menos 1000 cosas. ¿Cómo ordena qué experiencias son las más importantes para su desarrollo? En pocas palabras, ¿cuál de la miríada de cosas que volaron por tu vida es digna de escrutinio?

Lo que dice nuestra investigación

Para responder a estas preguntas, pedimos a 442 ejecutivos que reflexionaran sobre qué experiencias avanzaron más en su desarrollo profesional y tuvieron el mayor impacto en convertirlos en mejores líderes.

Sus respuestas fueron genuinas. Revelaron historias embarazosas, fracasos abyectos, errores irreflexivos, errores juveniles y decisiones descuidadas, pero también decisiones inteligentes, logros vertiginosos e interacciones significativas. En general, sus reflejos eran modestas y se sentían profundamente.

Procesamos estas reflexiones a través del programa de análisis de texto NVivo, un poderoso software utilizado en campos como la sociología y la educación, para detectar temas sentimentales entre las historias enviadas. También pedimos a los estudiantes de doctorado que codificaran las historias de acuerdo con el sentimiento. Como paso final, los profesores de administración revisaron la precisión de esa codificación.

De nuestro análisis surgieron tres temas distintos: sorpresa, frustración y fracaso. Las reflexiones que involucraron uno o más de estos sentimientos demostraron ser las más valiosas para ayudar a nuestros líderes a aprender y crecer en sus carreras.

¿Qué significó sorprenderse, frustrarse y fracasar en este contexto?

Sorpresa

Muchas cosas nos sorprenden, pero en nuestro estudio, la mayoría de los líderes se conmovieron por momentos que descarrilaron en gran medida sus expectativas. Un participante expresó su «sorpresa» de que un colega muy respetado y equilibrado se volara la pila por un problema menor. Otro se sorprendió cuando se rechazó una solicitud razonable. Y otro se declaró «conmocionado» cuando la cuota de mercado de un servicio probado cayó.

Sus experiencias reflejaron esta verdad fundamental: Como humanos, tendemos a plantear ingenuamente hipótesis sobre lo que sucederá después en función de lo que ya ha ocurrido. Como parte de nuestra naturaleza cognitiva, utilizamos la lógica y la razón para «describir, explicar, predecir y controlar» para proyectar una apariencia de poder sobre lo que sucede en nuestras vidas.

Cuando nos equivocamos, nos sorprendemos, y los errores, los errores en los juicios y las suposiciones erróneas merecen nuestra reflexión.

Fracaso

Esto me lleva al siguiente sentimiento: el fracaso. Si bien la sorpresa puede mantenerse interna, muchos de los participantes asociaron el fracaso con hacer visible un error para las masas. Un líder compartió un recuerdo de cómo estar demasiado involucrado en la «política organizacional» llevó a fracasar un programa que estaba llevando a fracasar. Se lamentó: «Lo estropeé, grande. Me concentré en la idea, pero no en los detalles. Tenía que ser dueño. Fue doloroso, pero nunca volví a cometer ese error».

El fracaso, entonces, a menudo es conductual y se manifiesta como un error. La buena noticia es que todos cometemos errores. Los errores proporcionan evidencia cruda de lo que debemos no hacer en el futuro. Los errores nos permiten aprender con un «ejemplo negativo» también conocido como» aprendizaje erróneo». Se ha escrito mucho sobre el valor del fracaso como una experiencia de aprendizaje porque es temporal. Naturalmente, no podemos aprender si no nos tomamos el tiempo para detenernos y reflexionar intencionalmente.

Frustración

La frustración se produce cuando se critica nuestro análisis reflexivo. O alguien se estaciona en nuestro espacio, nuestro vuelo se retrasa, nos quedamos atrapados en el tráfico o nuestro ser querido nos recoge tarde. Los líderes que estudiamos expresaron su frustración con cosas como los retrasos internos que amenazaban el lanzamiento de productos, las desigualdades presupuestarias y las oficinas corporativas que no parecían entender las realidades del campo.

Los momentos en que nuestros líderes sintieron frustración se convirtieron en oportunidades de crecimiento al reflexionar Es decir, oportunidades de mejora, cambio, innovación e incluso para desarrollar otras habilidades sociales como la comunicación, la resolución de problemas y la paciencia.

Es importante entender que, en la raíz de la frustración, se encuentran nuestras metas u objetos de nuestras ambiciones y esfuerzos. Las metas reflejan nuestros valores, y nuestros valores constituyen la brújula que nos mantiene conectados con nuestro propósito superior en la vida y en el trabajo. Nos sentimos frustrados cuando nuestros objetivos se ven frustrados y no podemos conseguir lo que queremos, pero superar esa frustración y encontrar otras formas de hacer frente y avanzar da como resultado nuestro crecimiento.

Creación de una práctica semanal

Sorpresa, frustración y fracaso. Cognitivo, emocional y conductual. Cabeza, corazón y manos. Estas partes de ti están en constante movimiento y si no les das tiempo para que descansen, seguramente fatiga. Como un músculo, tu mente necesita reflexión para reenergizarse y fortalecerse.

Aquí hay algunas prácticas sencillas para que comiences a desarrollar un hábito regular de reflexión.

1) Lleve un diario.

Siempre que se sorprenda, se sienta frustrado o falle, haga una pausa y anote la sensación. Tan pronto como puedas, anota lo que sucedió con suficiente detalle como para recordar la instancia con la mayor precisión posible. Tenga en cuenta los sentimientos en su cuerpo (estómago agrio, cabeza caliente, impulso de llorar), así como cualquier pensamiento inmediato que pueda estar corriendo por su mente.

Intente identificar el por qué detrás de la emoción. ¿Qué pasa con el evento que desencadenó estos sentimientos en ti? ¿Se descarrilaron tus expectativas? ¿Las cosas no salieron a tu manera? ¿Cometiste un error?

2) Reserva una hora cada semana para revisar tus notas.

No te lo saltes. Bloquee el tiempo en su calendario para evitar otras molestias.

Puede prepararse para esta revisión estableciendo expectativas realistas: va a ser riguroso y honesto. Incluso puede ser doloroso examinar sus deficiencias, pero también saber que no puede mejorar hasta que sepa en qué mejorar.

3) No se limite a volver a leer la entrada de su diario.

Añádalo. En retrospectiva, ¿hay cosas sobre la situación que puede ver de manera diferente? Presiona tú mismo. ¿Qué salió mal? ¿Fueron correctas sus observaciones iniciales o revelan algo más que puede haber estado sucediendo, algo que no podía ver en el calor del momento? Intenta considerarte un observador neutral.

Ahora la pregunta es: ¿Cómo puedo asegurarme de que esto no vuelva a suceder? En caso de fracaso, es posible que se dé cuenta de que hay un error del que puede aprender. En caso de sorpresa, puede que descubras que necesitas recalibrar expectativas poco realistas. En el caso de frustración, puede darse cuenta de que necesita mejorar para adaptarse a lo inesperado.

Ve con calma contigo mismo. La reflexión, bien hecha y verdaderamente, es un golpe para el ego. Recuerde siempre que la excelencia se logra tropezando, poniéndose de pie, quitándose el polvo y luego tropezando nuevamente. Si estudias esos tropiezos, es mucho menos probable que te caigas en el futuro.

Consejo profesional: Si está buscando más recursos, aquí hay algunos kits de herramientas de reflexiones populares y probados que pueden ayudar a guiar su práctica de reflexión.

La reflexión es el funcionamiento ejecutivo. La verdadera reflexión valiente impulsa tu fuerza de voluntad. Promueve la autoconciencia continua, lo empodera, asegura que se lo valore y le brinda la conciencia de sí mismo que necesita para acelerar el logro de su potencial.

Si usted, como joven profesional, quiere ascender, haga lo que hacen los que tienen éxito. Reflexiona sobre la sorpresa, la frustración y el fracaso. Haz que sea parte de tu vida.

Va a dar sus frutos.

James R. Bailey James R. Bailey Scheherazade Rehman
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