La falta de confianza de la población se extiende a las empresas

Las empresas necesitan un modelo más horizontal y participativo, uno que no sea solo “para la gente” sino “con la gente”.
Tres estrategias de los mejores jefes para estimular a su equipo
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Las empresas necesitan un modelo más horizontal y participativo, uno que no sea solo “para la gente” sino “con la gente”.

Vivimos en una era de reacción contra la autoridad. Hasta ahora, los gobiernos y los medios de comunicación se han llevado la peor parte del descontento popular, mientras que las empresas se han mantenido, en cierto modo, al margen. A pesar de movimientos de protesta como Occupy Wall Street, la indignación de las masas aún no ha apuntado directamente a la élite empresarial. Pero ya hay señales de que esto está cambiando.

Durante 17 años, el Barómetro de Confianza Edelman ha encuestado a decenas de miles de personas, en docenas de países, sobre su nivel de confianza en los negocios, los medios de comunicación, el gobierno y las organizaciones no gubernamentales (ONG). Este año ha sido la primera vez que el estudio ha encontrado una pérdida de confianza en estos cuatro actores. En casi dos terceras partes de los 28 países encuestados, la población en general no confiaba en las cuatro instituciones para “hacer lo correcto”: el nivel medio de confianza entre las cuatro instituciones fue más bajo del 50%.

¿CÓMO FUNCIONA EL BARÓMETRO DE CONFIANZA DE EDELMAN?

Esta es la decimoséptima encuesta de confianza y credibilidad anual de Edelman. La encuesta fue realizada por la empresa de investigaciones Edelman Intelligence y consistió en entrevistas online de 25 minutos, realizadas entre el 20 de octubre y el 16 de noviembre de 2016. La muestra incluyó a más de 33.000 personas en 28 países. La muestra de cada país diferenciaba entre 1.150 entrevistadosmayores de 18 años de edad y 200 personas consideradas como “público informado”. En Estados Unidos y China, el número de personas “informadas” ascendió a 500.

La encuesta considera “público informado” a las personas que cumplen con los siguientes criterios: entre 25 y 64 años de edad, con estudios superiores, ingresos familiares en el cuartil superior según su edad y país, consultar medios de comunicación centrados en los negocios varias veces por semanas y seguir las noticias sobre temas políticos de relevancia pública varias veces por semana.

También descubrimos una asombrosa falta de confianza en las personas en puestos de liderazgo: el 71 % de los encuestados afirmaron que los miembros del gobierno no son creíbles o sólo algo creíbles. El 63 % contestó lo mismo sobre los CEO. La credibilidad de los CEO ha caído 12 puntos este año: se sitúa en un 37 % a nivel global. En comparación, el 60 % de los encuestados confiaba en aquellas definidas como “una persona como usted”, la misma confianza mostrada para expertos técnicos o académicos.

Estos resultados deberían resultar profundamente inquietantes para los ejecutivos, puesto que “los negocios” en general siempre han sido considerados relativamente de manera favorable, en las sociedades occidentales. De hecho, incluso en esta encuesta, las empresas han sido la segunda institución de más confianza de las cuatro, tan solo un punto por detrás de las ONG. El Gobierno es la institución en la que menos se confía, y los medios de comunicación, que cada año se llevan un golpe aún más duro, generan desconfianza en el 82% de los países encuestados.

En términos absolutos, los resultados son preocupantes para los negocios. Tan solo el 52 % de los encuestados afirmó confiar en las empresas para hacer lo correcto. En 13 de 28 países, la actividad empresarial genera desconfianza: las personas encuestadas expresaron su deseo de nuevas reformas empresariales, incluidas políticas más hostiles hacia la actividad de las empresas. Por ejemplo, el 82 % de los encuestados consideraron que la industria farmacéutica necesita más regulación.

Más preocupante incluso es que las empresas están alimentando el temor y la desconfianza. En la encuesta, al 60 % de los participantes les preocupa perder su empleo como consecuencia de la globalización. La mitad afirmó que la globalización sigue la dirección equivocada, y el 53 % que la velocidad de los cambios en las empresas y las industrias es demasiada.

Todo esto representa un toque de corneta para la comunidad empresarial. ¿Seguirán los líderes empresariales centrándose únicamente en el rendimiento financiero de sus empresas? ¿Seguirán pensando que esa es su principal responsabilidad o buscarán actuar también fuera de sus empresas para mejorar su consideración y la de su trabajo?

A pesar de la gran desconfianza que existe sobre los negocios, también existen grandes expectativas de que hagan más, una buena oportunidad para revertir la opinión generalizada sobre ellos. Un 75 % de las personas encuestadas se mostró de acuerdo en que “una empresa puede tomar medidas específicas que aumenten sus beneficios a la vez que mejoran las condiciones económicas y sociales de la comunidad en la que opera”. Según las personas encuestadas, lo mejor que pueden hacer las empresas para generar confianza es pagar sueldos justos, ofrecer mejores beneficios y crear más empleos. Por el contrario, las formas más rápidas que tienen de perder la confianza de la población es sobornar a miembros del Gobierno, ofrecer salarios sobredimensionados a sus ejecutivos y evadir impuestos.

Los líderes inteligentes, como dice el adagio, no permitirán que esta crisis de confianza se desperdicie. Los líderes pueden comprobar ahora que una la reordenación del paradigma comunicativo que empezó a cambiar hace 20 años con la aparición de internet se ha consolidado en los últimos años a medida que las redes sociales han arraigado entre los usuarios. Las personas han experimentado, participado, y finalmente se ha comprometido con sus dispositivos móviles como la principal forma por la que se conectan, aprenden y viven gran parte de su vida. Esto ha cambiado la manera en la que se interactúa con casi todo, también con las empresas.

Los líderes empresariales más astutos reconocerán que en este nuevo mundo no pueden seguir funcionando de arribaabajo. Necesitan un modelo más horizontal y participativo, uno que no sea solo “para la gente” sino “con la gente”. Las mejores empresas ya están escuchando con atención y actuando de manera estratégica a partir de las ideas de sus trabajadores, clientes, y otras partes interesadas.

Recuperar la confianza es una responsabilidad compartida. Cada institución necesita encontrar sus propias maneras para abordar la preocupación de la sociedad y trabajar por mejorar las condiciones económicas y sociales a largo plazo de las comunidades. Para ello, necesita crear foros públicos que eduquen sobre y aboguen a favor de ciertas políticas, que puedan comunicar de manera directa los beneficios del crecimiento económico que impulsan las industrias.

El reciente colapso de la confianza en el Gobierno y los medios de comunicación debería servir como una potente lección para los negocios sobre lo que puede pasar cuando las instituciones desconectan de los intereses y opiniones de las personas a las que sirven. Las empresas (y sus responsables) ya están avisadas. Sus clientes, y la población en general, estarán observando con atención.


por
trad. Teresa Woods

Matthew Harrington es el director de operaciones global de Edelman, una empresa de comunicaciones y marketing global que colabora con negocios y organizaciones para ayudarlos a evolucionar, promocionar y proteger sus marcas y reputaciones.

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