La disrupción que surge de lo viejo y olvidado

Los minoristas pueden competir con Amazon cuidando a sus trabajadores
Los minoristas pueden competir con Amazon cuidando a sus trabajadores

Es comprensible que la gente se emocione mucho con las nuevas tecnologías, tanto si se trata de una cámara digital más barata que no necesita revelar carretes ycarretes de fotos, como de aplicaciones fotográficas quea su vez convierten lacámara deliPhone enalgo más cómodo y fácil que la antigua cámara digital.

Las nuevas tecnologías divierten tanto, que puede resultar fácil olvidarse de que lo que impulsa las industrias son nuevos modelosde negocio. Lasviejas tecnologías aún pueden ser valiosas siempre que se acompañen de una estrategia inteligente.

Por supuesto, todo innovador sabe que una tecnología nueva no siempre se traduce en beneficios. En su libro El dilema del innovador,Clayton Christensen explica cómo las empresas tecnológicas asentadas pagan un alto precio por hacer bien su trabajo y mejorar constantemente suofertatecnológicaa la par que generan clientes a los que atienden en exceso. Lahistoria de la tecnología está llena de invenciones tecnológicamente interesantes, pero que nunca generaron dinero; normalmente debido a la incompatibilidad con los modelos de negocio establecidos o con el que fueron encasilladas.Pero,¿quién quiere defender a las viejas tecnologías?

Losemprendedores que busquen crear un nuevo modelo de negocio disruptivono deberían obviar las antiguas tecnologías poco aprovechadas yque sólo necesitan un usoy modelo de negocio nuevospara seguir aportando valor.

Pensemos en el caso dela empresa tecnológica noruega Piql. La compañía utiliza películas de celuloide fotosensible,una tecnología de la década de 1880 utilizada primero para la fotografía y después para el cine,para convertir archivos digitales en una copia de seguridad física que puede durar más de 500 años. Los datos se graban en la película con códigos QRque contienen instrucciones legibles para que cualquier persona que quiera acceder a estos datos sepa, en cualquier momento, cómo recuperarlos sin importar cambios en tecnologías o proveedores específicos.

Piql ofrece una respuesta a la demanda, cada vez mayor, de almacenar datos. Apenas nos encontramos al principio del internet de las cosasy los datos ya crecen al ritmo del 40% por año. Al mismo tiempo, latecnologíapara almacenarloscambiatan deprisaque las instituciones públicas y las grandes empresas se enfrentan al peligro deperder la capacidad de leer los datos que están guardando. (¿Se acuerda de los disquetes?) Cada par de años, una vez se haya vuelto inestable el método antiguo de almacenaje, los datos se tienen que migrar aotro sistema de almacenamiento. Las migraciones tecnológicas distan mucho de ser perfectas e inevitablementeparte de los datos se corrompe o pierdedurante cada una. Este problema es parte de lo que Vint Cerf, conocido como uno de lospadres de internet, denomina la “era oscura digital”. Las migraciones también son caras, representan el 60% de los presupuestos de TI de las grandes empresas.

En lugar de desarrollarotra nueva tecnología más para intentar ayudar a mitigar este problema, Piql empleauna tecnología antigua para un nuevo propósito. No se trata de hacer que los datos sean fácilmente accesibles, sino de asegurar que el 100% de ellos seconservedurante cientos de años. Al aprovecharse de una tecnología ampliamenteprobada yque en algún momento del pasado ayudó a generar industrias nuevas, la compañíareutilizaesta tecnología para crear, una vez más, unaindustria nueva: la preservación digital.

De forma importante, hay que fijarse en que las bases dePiql para competirson la funcionalidad y la fiabilidad, no la comodidad ni el precio. En este sentido, Piql se parecería mása las empresas hoyestablecidas cuando arrancaron, que a un agente disruptivo clásico. Estos agentes,a menudo, compiten más en aspectos como lacomodidad y asequibilidad de, por ejemplo,el acero producido por siderúrgicas pequeñaso el método de entrega de películas de Netflix. Comodidad y precioson elementos importantes de la disrupción en mercados existentes en los que, algunos clientes, están atendidos en excesoo se intenta convertir a los no consumidores.

Pero para crear nuevos mercados, los emprendedores disruptivos suelenobviarla posibilidad de hacerénfasis en otros criterios. La disrupciónde mercados nuevos vamucho más allá de tan sólo incorporar los no consumidores a una industria. Realmente generan una nueva industria donde antes no había nada, o tan sólo unas pocas ofertas que no encajaban demasiado bien con la demanda. Y en este caso, el marco de competencia favorece, sobre todo, la funcionalidad y la fiabilidad,normalmente características más propias de tecnologías antiguas.

En un mundo en el que parece estar de moda afirmar que cualquier empresa digital es disruptiva yque la única opción viable eshacer que las cosas sean más asequibles y sencillas (la nube o los móviles),Piql intenta revolucionar la masiva industriade migrar datos,al resucitar una tecnología casi en desuso, pero comprobadamentefiable y funcional. En ese procesose estácreando una industria de manera muy parecida a la forma en que lo hicieron en el pasado, las grandes compañíastecnológicas dehoy.

El mundo está lleno de estas tecnologías viejas y pasadas de moda, pero tambiénexisten muchas industrias emergentes sin explorar. La disrupción no sólo intenta convertir las cosas en más asequibles, en mássencillas. También puede crear nuevocrecimiento neto, y si se presta suficiente atención, hasta se podrían hallar nuevas industrias todavía por crear.


por
trad. Teresa Woods

Juan Pablo Vazquez Sampere es profesor de gestión empresarial en el IE Business School de Madrid (Spain).

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