La curiosa ciencia de cuándo funciona la multitarea

Su capacidad para hacer malabares puede depender de cómo está entrenado.
La curiosa ciencia de cuándo funciona la multitarea

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Intentar hacer dos cosas a la vez suele ser una receta para hacer las dos cosas mal, según una larga línea de investigación. Somos más lentos y menos precisos cuando tratamos de hacer malabares con dos cosas. Los expertos llegaron a creer que no se podía hacer mucho al respecto, por lo que la mayoría de los consejos de HBR han sido evitar la multitarea tanto como sea posible.

Pero si renunciar a la multitarea no es una opción, nuevo estudio publicado en in Ciencia psicológica ofrece algo de esperanza: tu habilidad para realizar varias tareas puede depender de si has sido entrenado para realizar las dos tareas por separado o simultáneamente.

Lo primero que hay que saber sobre la multitarea es que la palabra no es correcta. No estás haciendo dos cosas a la vez tanto como cambiar rápidamente de un lado a otro. Ese proceso de cambio es mentalmente agotador: tu cerebro tiene que recordar las instrucciones de cómo hacer una tarea, luego dejarlas a un lado y recordar las instrucciones de cómo hacer la otra, luego repetir todo de nuevo, y así el resultado es un rendimiento deficiente en ambas.

Los científicos cognitivos de Brown han añadido una interesante arruga trazando una conexión entre la multitarea y la investigación sobre aprendizaje y memoria. Estudios anteriores han demostrado que el contexto afecta nuestra capacidad para recordar información o realizar una tarea. UNA famoso estudio en 1975 enseñó a los buceadores una lista de palabras de vocabulario bajo el agua. Más tarde, cuando se les pidió que recordaran su significado, los buceadores pudieron recordar más palabras bajo el agua que en tierra. ¿Qué pasaría si algo similar fuera cierto para la multitarea?

Los investigadores de Brown, Joo-Hyun Song y Patrick Bédard, realizaron un experimento en el que los participantes realizaron ejercicios «visuomotores» en una computadora, moviendo un lápiz en una pantalla basándose en indicaciones visuales. Algunos de los participantes estaban moviendo el cursor en respuesta a una serie de puntos en la pantalla. A algunos se les pidió que lo hicieran y que siguieran una serie de cartas que aparecían intermitentemente al mismo tiempo. En otras palabras, al segundo grupo se le pidió que realizara varias tareas a la vez.

Más tarde, se les pidió a los participantes que volvieran a hacer los ejercicios, excepto que a algunos de los encargados de una sola tarea se les pidió que hicieran la multitarea y a algunos de los multitarea que hicieran la única tarea. Sorprendentemente, a los multitarea no les fue peor esta vez, en promedio, que a los que realizaban la única tarea.

En cambio, al igual que los buceadores que recordaban palabras bajo el agua, lo que importaba era un contexto coherente. Los que actuaron en las mismas condiciones en ambas ocasiones lo hicieron mejor que aquellos cuyas condiciones cambiaron. Así que los multitarea que empezaron a hacer dos cosas a la vez pudieron recordar cómo completar la tarea mejor que los multitarea a los que más tarde se les pidió que hicieran una sola cosa, o los de una sola tarea a los que más tarde se les pidió que hicieran dos.

En un segundo experimento, los investigadores descubrieron que no necesariamente importaba qué la segunda tarea incluso lo fue. Esta vez se les pidió a los multitarea, la segunda vez, que intentaran una tarea totalmente nueva, junto con una práctica, y la realizaran igual de bien.

Si bien no hay garantía de que lo que funciona en el laboratorio sea válido en la oficina, estos resultados sugieren la posibilidad de que nuestra capacidad para hacer malabares con las tareas y recordar información dependa del contexto en el que aprendimos esas cosas en primer lugar. Si la investigación se aplica al trabajo de oficina, lo más probable es que se trate de tareas que requieren habilidades motoras, como mecanografiar, ya que eso es lo que midió el experimento. Si estás escribiendo mientras escuchas una conferencia telefónica, tal vez tengas menos probabilidades de cometer errores si estabas igualmente distraído cuando aprendiste a escribir.

El mejor consejo sigue siendo evitar la multitarea siempre que sea posible. Pero para aquellos que tienen que hacerlo, el contexto coherente es importante. Si vas a realizar múltiples tareas cuando te obliguen a recuperar información o realizar una tarea, puede ser mejor practicar la multitarea cuando la aprendas en primer lugar.


Escrito por
Walter Frick



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