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¿Estás demasiado implicado emocionalmente en tu trabajo?

¿Estás demasiado implicado emocionalmente en tu trabajo?
¿Estás demasiado implicado emocionalmente en tu trabajo?

Melody Wilding

Estar emocionalmente implicado en tu trabajo es como un arma de doble filo. Tu empuje y tu pasión te impulsan a rendir. Pero estar demasiado vinculado emocionalmente a tu trabajo puede convertirse en un enorme lastre y un peso que cargar. ¿Cómo puedes saber si estás demasiado implicado emocionalmente en tu trabajo? La autora describe cuatro señales a las que debes prestar atención: 1) Te tomas las críticas como algo personal; 2) El trabajo te sigue a casa; 3) Complaces a la gente; 4) Tu identidad es tu puesto de trabajo, y ofrece estrategias para recuperar la confianza y la perspectiva.

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A mi cliente Luis le encantaba su trabajo. Sus tareas eran interesantes, disfrutaba con sus compañeros y le pagaban bien. El único problema era que Luis se implicaba tanto emocionalmente en su trabajo que empezaba a nublarle el juicio y a afectar a su bienestar. Un viernes por la tarde, su jefe convocó una reunión de última hora para hablar de un proyecto que llevaba retraso. Aunque muchas de las razones por las que el entregable se había retrasado escapaban al control de Luis, éste sintió que corregir el retraso recaía exclusivamente sobre sus hombros. Luis trabajó todo el fin de semana para volver a encarrilar la iniciativa, sacrificando horas de sueño y tiempo con su familia.

Muchas personas de alto rendimiento pueden identificarse con la situación de Luis, porque estar emocionalmente implicado en tu trabajo es como un arma de doble filo. Tu empuje y tu pasión te impulsan a rendir. Preocuparte profundamente por tu rendimiento te proporciona satisfacción y significado. Pero estar demasiado vinculado emocionalmente a tu trabajo puede convertirse en una enorme sangría y en un peso que cargar.

En la era del trabajo a distancia y los límites difusos, cada vez hay menos separación entre lo personal y lo profesional. No es de extrañar, por tanto, que nuestras carreras sean un aspecto tan definitorio de nuestras identidades. Aunque normalmente no hay nada malo en dedicarte al éxito de tu organización, los problemas surgen cuando el trabajo controla tus sentimientos y acciones.

Entonces, ¿cómo puedes saber si estás demasiado implicado emocionalmente en tu trabajo? Busca estas señales de que ha llegado el momento de retirarte:

Te tomas las críticas como algo personal

Tal vez te hayas sentido enfadado, inseguro o desmoralizado tras recibir una mala crítica. Puede que un comentario de tu jefe te deje de lado durante días, o tal vez te preocupen tanto las opiniones de los demás que evites participar por completo. Cuando alguien critica tu trabajo, puedes sentirlo como una confirmación de tus peores temores: queno eres lo bastante bueno

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Antes de sacar conclusiones precipitadas, separa las críticas a tu trabajo como producto de las críticas a ti como persona. Prueba este ejercicio para dar sentido objetivamente a lo que te han dicho: Coge una hoja de papel y crea cuatro columnas. Primero, escribe exactamente lo que se ha dicho. A continuación, enumera todo lo que consideres incorrecto de la respuesta, como imprecisiones y puntos ciegos. En la tercera columna, cambia de marcha para reflexionar sobre lo que podría ser útil. ¿Hay alguna idea que pueda mejorar tu flujo de trabajo o tus habilidades, por ejemplo? Por último, comprométete con los siguientes pasos. Tal vez necesites programar una conversación de seguimiento para aclarar las cosas, hacer una corrección o, simplemente, dejarlo pasar y seguir adelante con tu día.

Trabajo sigue a trabajo.

El trabajo te sigue a casa

La sobreinversión emocional en tu trabajo puede conducir a una sobrecompensación. Es decir, puedes trabajar más para sentirte bien contigo mismo. Puedes intentar demostrar tu valía y aportar valor haciendo más cosas, lo que puede ser contrario a darte un respiro cuando lo necesites. También puede que te cuestedesconectar” al final del día, dejando que el trabajo invada tu tiempo personal y tu mente, incluso cuando no estás trabajando.

No estás demostrando tu dedicación estando siempreencendido”, sino que estás socavando tu éxito. Cambia tu mentalidad para ver la descompresión como un requisito previo para tu rendimiento, no como una recompensa. Del mismo modo, establece hábitos para desconectar del trabajo. Esto podría incluir

    Establecimiento de una alarma que te avise para que te desconectes Apaga completamente tus dispositivos para evitar la tentación de volver a conectarte Escribir tu lista de tareas para el día siguiente, o elegir otro ritual de transición para facilitar el tiempo de inactividad

Te gusta complacer a la gente.

Complacer a la gente significa que tiendes a anteponer las necesidades de los demás a las tuyas. Como Luis, puedes tener un gran sentido de la responsabilidad de ser el héroe que arregla y rescata situaciones. Complacer a la gente también puede manifestarse como absorber las emociones de los demás, cambiar tus opiniones en un intento de mantener la paz, o evitar pedir ayuda porque puede hacerte parecer débil o incompetente.

Te crees generoso y servicial porque eres agradable, pero no si es a costa de tu salud mental y de la calidad de tus relaciones. Exigirte demasiado no es sano, ni permite que las personas con las que trabajas tomen la iniciativa y ejerzan la responsabilidad.

La autoconciencia es siempre el primer paso para crear el cambio. Así que presta atención: ¿cuándo te das cuenta de que asumes más carga de trabajo o responsabilidad de la que te corresponde en un proyecto o relación? En particular, busca áreas en las que sientas un resentimiento exagerado, es decir, que te sientas sobrecargado de trabajo, infravalorado o no reconocido por tus esfuerzos. El resentimiento es una fuerte señal emocional de que estás reprimiendo tus necesidades, y puede guiarte hacia situaciones concretas que deben abordarse.

Tu identidad

Tu identidad

Tu identidad es tu identidad.

Tu identidad es tu puesto de trabajo. 

Si no tienes ningún concepto de ti mismo más allá de lo que haces para ganarte la vida, ese es un lugar precario en el que estar. Puedes vivir con miedo a perder tu trabajo porque todo tu sentido de la autoestima se iría con él. Una baja autocomplejidad -o vinculación de tu identidad a un aspecto singular- está relacionada con una mayor reactividad emocional y una menor resistencia al estrés.

Un poco de distanciamiento psicológico de tu trabajo puede contribuir en gran medida a aumentar tu bienestar. Eso no significa renunciar en silencio o desvincularte de otra forma, sino distinguir quién eres de lo que haces. Pregúntate:Más allá de mi condición de líder o directivo, ¿quién soy para las personas que me importan?”. Haz cosas que te gusten fuera del trabajo para crear una sensación de dominio y competencia más allá de tu trabajo. Tras un periodo de grave agotamiento, uno de mis clientes se dedicó a la floristería como desahogo creativo. Otro empezó a estudiar física espacial, mientras que otro empezó hace poco a trabajar como voluntario en el refugio de animales de su localidad. Cada una de estas actividades desarrolló su sentido del yo y les proporcionó identidades en las que apoyarse cuando el trabajo no iba según lo previsto.

Recuerda, tu trabajo es algo que haces. No es la totalidad de lo que eres.


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