Demasiado jóvenes para un préstamo, pero capaces de crear una empresa

Con 16 años no se puede contratar personal ni solicitar un préstamo, pero cada vez más emprendedores adolescentes logran superar estas dificultades y crean ‘start-ups’ de éxito
Tres razones por las que la gestión del talento no funciona
Tres razones por las que la gestión del talento no funciona

Con 16 años no se puede contratar personal ni solicitar un préstamo, pero cada vez más emprendedores adolescentes logran superar estas dificultades y crean ‘start-ups’ de éxito

Es una historiaconocida: otro emprendedor más radicado en San Francisco (EE.UU.) acaba creando unastart-upde las llamadas unicornio antes de cumplir 35 años. Lo que no resulta tan familiar es queel principal reto al que se enfrentaba este emprendedor erano poder contratar a nadieni pedir un préstamo. ¿Por qué? Porque era adolescente.

Cuando tenía 16 años, Javier Agüera (hoy tiene24) coinventó el Geeksphone, el cual, aseguraba su creador, era el primermóvil Android que permitía al usuario modificar los componentes del sistema operativo sin permisos de superadministrador.Con solo19 años, Agüera ya tenía tresstart-upsa sus espaldasy fuereconocidoporMIT Technology Review en españolcomo unos de los Innovadores menores de 35 España en 2011. Sin embargo, tuvo que enfrentarsea retos por culpa de su corta edad que los emprendedores adultos no pueden ni imaginarse. Si resulta difícil para unadultocrear una empresa de éxito, imagínese con16 años.

Pero así es la vida diaria para un número cada vez mayor de emprendedores adolescentes, teenpreneurs,como se les llama en inglés, como Javier Agüera.

Segúnel influyente Global Entrepreneurship Monitor (GEM),aunque la edad media de un emprendedor es entre 25 y 45 años, las personas están empezando a fundar empresas con cada vez menos años.¿Por quédecidenlos jóvenes crear su propio negocio, en muchos casos antes de cualquier experiencia laboral y en varios casos sin haber pasado por la universidad? ¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan, y cuáles son las habilidades que necesitan para crear unastart-up de éxito? ¿Son los mismos a los que se enfrentan los emprendedores más adultos? ¿Importa la edad, y de ser así, qué podemos hacer con la formaciónsobre negocios y empresas paraayudar a la próxima generación de emprendedores?

Para entender mejor este fenómeno en expansión, decidimos llevar a cabo un estudio de investigación cualitativa para identificar y analizar las series de habilidades de losteenpreneurs.Para ello,entrevistamos directamente ateenpreneursy también trabajamos confuentes secundariascomocharlas TED, entrevistas y artículos enmedios de comunicación, canales de YouTube y redes sociales, sobre todo LinkedIn, Twitter y Facebook. También entrevistamos a los padres, socios y compañeros de estos jóvenes emprendedores. Como resultado,hemos creadouna base de datos con84 emprendedores. El más joven tenía ocho años, y por tanto hablamos de un emprendedor preadolescente, mientras que el más mayor era un experimentado joven de 19 años.

Primero, identificamos algunos de los obstáculos más importantes a los que se enfrentan losteenpreneurso emprendedores adolescentes durante sus iniciativas empresariales.El primero es la financiación:en la mayoría de los países que estudiamos, losteenpreneursno pueden obtener préstamos legalmente ni tampoco registrar una empresa. O como le explicó al equipo de noticias de la cadena CBS el fundador del proyecto de educación en línea Botangle, Erik Finman: “A los quinceañeros no se les permite contratar empleados”. Tampoco se les permite pedir dinero prestado ni firmar acuerdos comerciales. Además,los menores de 18 años están limitados por el propio sistemaeducativo, el cual obstaculiza que se conviertan en emprendedores: en la mayoría de los países, la educación es obligatoria hasta los16 años, lo que limita el tiempo que los niños pueden dedicar a sus proyectos… y a sus clientes, socios, inversores o accionistas.

A pesar de las dificultades a las que se enfrentan, lo que nos llamó la atención sobre estosteenpreneursfue queson inteligentes, tienen sentido del humor y no rehúyen el riesgoy, de forma más importante, han desarrollado las competenciasy habilidades necesarias para superar las dificultades que describimos arriba.Demuestran una gran autonomía, independencia y voluntad de asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje. Por ejemplo, cuando Javier Agüera tenía 14 años, descubrió una página web en inglés donde podía comprar accesorios para teléfonos inteligentes; se ofreció a traducirlaa español y por tanto ampliar el mercado de la página web a la vez que él mismo aprendíaprogramación web y la logística de los dispositivos móviles.

El estudio también mostró otras características por las que estos jóvenes emprendedores destacan.

Una de ellas es quela mayoría de los emprendedores adolescentes con los que hablamos compitenen industrias basadas en la tecnología y la innovación, donde elconocimientoclavepuedeadquirirseen poco tiempo. Algunas de estas industrias sólo existen desde hace un par de años (las criptomonedas, por ejemplo). Esto sugiere que mientras que un año de experiencia en un sector podría no parecer gran cosa, en términos relativos puede ser considerable sise combina con la proactividad propia delosteenpreneurs. También hay que recordar queestamos hablando de una generación con fácil acceso a tecnologíascomointernet desde casi su infancia. Expuestos a teléfonos inteligentes, redes sociales y educados con y para usar ordenadores, utilizar tecnología forma para ellos parte de su vida cotidiana.

Al igual que los emprendedores más mayores,losemprendedores adolescentes también destacan la importancia de las redes de contactos, pero las suyas sonalgo distintas. Al carecer de acceso al mundo adulto de emprendedores, losteenpreneurscrean sus propias redes: el israelí Nir Kouris creó eCamp para promocionar elnetworkingy el intercambio deideas y conocimientoentrejóvenes de su país y del extranjero, mientras fundaba “Innovation Israel”. Pangea es un proyectoen España liderado por Pablo González, un joven emprendedorcentrado en generar unared deteenpreneurs que se ayuden entre sí y proporcionarasesoramiento yreferencias externas. Javier Agüera se unió a losGlobal Shapersdel Foro Económico Mundial, donde encontró a otros jóvenes como él.Estasiniciativas también pueden tranquilizar a posibles padres preocupadospor la trayectoria emprendedora de su descendencia, o facilitar elapoyo necesario a esosjóvenes emprendedores cuyos padres seanmás escépticos.

En consecuencia,losteenpreneursestán bien conectados y se ayudan entre sí mucho más que sus homólogosadultos. Nuestra experiencia es que resulta más fácil trabajar con un emprendedor adolescente que con uno adulto. Los jóvenesestán ansiosos por aprender de personas con experiencia en la industria, mientras que los otros suelen sermás reacios a que personas experimentadas echen un vistazo a, o participen en, sus proyectos.

Los adolescentes también están más predispuestos a asumir riesgos, una característica que a menudo frustra y confunde a suspadres. Nuestro estudiodemostró que los adolescentes no suelentemerlos riesgos, pero quelos que asumenson menos decisivos, ya que el criterio y los objetivos aún no se han definido con claridad.

En comparación con otros adolescentes, losteenpreneursparecen contar conmayorcapacidadcrítica y estar más capacitados para gestionar elriesgo y la tomade decisiones. Muchos estudios muestran cómo los mánagers y emprendedores tienenpatrones de propensión al riesgobastante distintos,al estar los segundosmás dispuestosal riesgo y la incertidumbre.

Otro motivo por el que losteenpreneurspueden están más inclinadosa correr riesgos es que aún viven con sus padres, quienes en esencia les proporcionan una red de seguridad importante.Está claro que no es lo mismo liderar un proyecto que requiera tiempo para crecer que tener que generar ingresos para unajoven familia. Tal vez como resultado,losteenpreneursvenoportunidades en todas partes, lo que explica en gran parte por qué la mayoría de las industrias en las que compiten son tecnológicas y altamente innovadoras: donde una persona más mayor podría ver un riesgo imposible de gestionar dentro deuna industria o con unatecnología inmadura, la gente más joven ve un campo fértil donde sembrarun proyecto nuevo.

Los emprendores adolescentes que estudiamostambién tienen una mentalidad más internacional que sus colegas adultos.Habiendo crecido en un mundo conectado por internet, no perciben las limitaciones geográficas. Según elCEO y fundador de 2btube, una red multicanal que gestiona a cientos de Youtubers -muchos de ellosteenpreneurs-, Bastian Manintveld,“para la generación YouTube, no existen fronteras ni países: si les gusta un contenido, lo consumirán, venga de donde venga”. Asimismo, la mayoría de los emprendedoresa los que entrevistamos hablan un segundo idioma y han pasado un buen tiempo viviendo en países extranjeros, dondese integraron en la vida cotidiana. Esto supusotrabajar con personas a las que apenas conocían, vivir experiencias nuevas y tener que resolver problemas con personas que piensan de forma distinta, hablan otro idioma, crecieron en otra cultura y que toman decisiones a partir de unos criterios y valorescompletamente distintos. Estoayuda a los jóvenes emprendedores a entender cómo funcionan las relaciones sociales;les permite ser flexibles,respetuosos y confiar en los demás, además de ser capaces de trabajar rodeados de incertidumbre, pero con unosobjetivos claros. Nuestrosteenpreneursmostraron complejidad cognitiva y cosmopolitismo.

Los emprendedores adolescentes ni nacen ni se hacen, sonuna combinación de las doscosas. Como nos contó Javier Agüera cuando explicó el secreto de su éxito: “Es un poco suerte y una enorme cantidad de trabajoduro”. Algo que corroboraría cualquier emprendedor de cualquier edad.


por
trad. Teresa Woods

Guillermo de Haro (@guillermodeharo) es profesor de economía aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos (España).

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