Cuando un cambio importante en la vida altera su sentido de sí mismo

Cinco estrategias respaldadas por la investigación para ayudarlo a abrazar una nueva identidad y avanzar con confianza.

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Nos guste o no, el cambio es un hecho de la vida. Desafortunadamente, especialmente cuando se siente que se nos ha impuesto un cambio importante, puede ser fácil caer en una parálisis de identidad: una sensación de estancamiento en la que el sentido de sí mismo no logra mantenerse al día con su nuevo rol o situación. Los autores realizaron cientos de entrevistas con personas que habían pasado por varios tipos de cambios de identidad positivos o negativos para explorar por qué las personas experimentan parálisis de identidad y qué puede ayudar a superarla. Con base en esta investigación, ofrecen cinco estrategias tácticas para ayudar a cualquier persona a dejar ir el pasado, adoptar una nueva identidad y avanzar en el camino hacia el crecimiento.


Los seres humanos tienen una relación complicada con el cambio. Si bien es inevitable y esencial para el crecimiento, el cambio también puede profundamente incómodo — especialmente si se siente involuntario o fuera de nuestro control.

Mientras los investigadores se centraban en el cambio social, hemos pasado los últimos diez años estudiando cómo reaccionan las personas a los cambios drásticos en sus vidas. Hemos realizado cientos de entrevistas con personas que perdieron una identidad deseada, como ex profesionales de cuello blanco obligados a mudarse a carreras de bajo estatus, así como con personas que intentan deshacerse de un indeseable o estigmatizado identidad, como ex presos trabajando para reintegrarse en sus comunidades. Curiosamente, independientemente de si los cambios fueron aparentemente positivos o negativos, muchas de las personas con las que hablamos lucharon por superar sus identidades pasadas y abrazar su nuevo yo. Esta sensación de estancamiento, un fenómeno que llamamos parálisis de identidad, a menudo hacía que las personas se sintieran enojadas, frustradas y desesperanzadas por su situación actual.

Sin embargo, también descubrimos que algunas personas podían evitar la parálisis de identidad, tomando estos cambios importantes en la vida con calma y adoptando sus nuevos roles con positividad. A través de nuestras entrevistas, identificamos cinco estrategias que pueden ayudar a cualquier persona a aceptar una nueva identidad (tanto si está contento con el cambio como si no) y a avanzar en el camino del crecimiento de la identidad en lugar de la parálisis de la identidad:

Marque una ruptura distinta con el pasado

Incluso si sabemos, lógicamente, que nuestra situación ha cambiado, puede ser difícil lograr que ese cambio se asiente realmente. Muchos de nuestros entrevistados describieron un evento clave que «les dio la vuelta»: un punto de inflexión que les permitió hacer (y aceptar verdaderamente) un cambio. Por ejemplo, algunos participantes que intentaban dejar atrás un pasado estigmatizado hablaron sobre la importancia de un hito específico, como el cumpleaños o el nacimiento de un niño, para ayudarlos a adoptar sus nuevas identidades. Una persona nos contó cómo, después de dos días en el hospital, decidió que el momento en que despertara sería su renacimiento, explicando que la experiencia marcó el final de su pasado de una manera simbólicamente significativa.

Para ser claros, el hecho real que marca la ruptura no es lo que importa. Más bien, las personas a las que entrevistamos expresaron una fuerte necesidad de algo que representara simbólicamente el final de un capítulo en sus vidas. Esto es consistente con trabajos anteriores sobre el poder de los cambios simbólicos: Por ejemplo, en sus influyentes libros Fuera del claustro y Convertirse en ex, la monja católica convertida en socióloga Helen Ebaugh descubrió que, incluso después de tomar la decisión de abandonar el convento, fue el momento de quitarse físicamente el hábito y ponerse ropa de «mujer» lo que marcó la transición para muchas exmonjas y les permitió dejar atrás sus antiguas identidades.

Por lo tanto, si estás luchando por desenredar tu yo pasado y presente, ve si puedes definir un momento que pueda estar imbuido de significado y articularlo a ti mismo y a los que te rodean. El simple hecho de reconocer un momento específico como una división entre el pasado y el presente puede ayudarlo a liberarse de una identidad que ya no es relevante para su vida.

Crea una historia para unir el pasado y el presente

Por supuesto, marcar una ruptura clara con el pasado no hace que el pasado desaparezca, ni debería hacerlo. Tu pasado forma parte de ti y una nueva identidad solo puede afianzarse si está conectada a tus identidades anteriores. Como tal, es importante vincular tu presente con tu pasado creando una narrativa que sea convincente, creíble y fácil de compartir con los demás.

Por ejemplo, hablamos con un inmigrante que se vio obligado a dejar su carrera como ingeniero civil y convertirse en taxista. Cuando se contó la historia a sí mismo y a los demás, la enmarcó en torno a una narración del sacrificio de los padres, explicando que asumió el nuevo papel para sus hijos. Describió lo feliz que estaba por sus hijos, y que establecer sus vidas a expensas de las suyas propias era un oficio que estaba más que dispuesto a hacer. Un exbanquero adoptó un enfoque similar para enmarcar su historia, expresando su confianza en que inmigrar fue «una muy buena decisión, créeme. No para mí, [sino para] mi familia, mis hijos y mi hija. Están muy contentos. Todos están casados. Tienen una vida feliz. Todos tienen a sus hijos. Van a la escuela. Están contentos».

Por el contrario, muchos de los entrevistados con los que hablamos, que venían de un pasado problemático o estigmatizado, adoptaron la narración del hijo pródigo o de un ángel caído. De diferentes maneras, explicaron cómo la oscuridad los llevó a la luz, cómo sus nuevos y prometedores caminos hacia adelante habrían sido imposibles sin partir de sus identidades anteriores. Descubrimos que aquellos que eran capaces de contar sus propias historias de una manera que se alineaba con una narrativa ampliamente reconocible eran más capaces de hacer las paces con sus transiciones y dejar atrás sus viejas identidades, expresando un sentimiento más positivo sobre sus situaciones actuales que aquellos que no crearon tales historias.

Reconocer y superar las emociones desafiantes

Parte de lo que hace que la parálisis de identidad sea tan difícil de superar es que no es solo tu idea de quién eres lo que se queda atascado en el pasado. También puede hacer que te quedes atrapado en las emociones asociadas con ese pasado. Ya sea que te avergüences de un papel o una decisión anteriores, estés enojado por las circunstancias que llevaron a tu situación actual o te sientas desesperanzado, asustado o cualquier otra emoción negativa desafiante, quedarte atrapado en estos sentimientos puede bloquear tu transición (incluso si estás preparado cognitivamente).

Sin duda, trabajar en cómo piensas de ti mismo es sin duda un componente importante para hacer una transición de identidad. Pero este énfasis en el aspecto cognitivo a menudo puede dejar el lado emocional infravalorado. Incluso si ha decidido racionalmente que quiere seguir adelante, las emociones pueden persistir, y quedarse atrapado en emociones negativas poderosas como la vergüenza o la ira puede ser paralizante. Nuestras identidades están moldeadas por cómo nos sentimos con respecto a ellas, por lo que para hacer una transición exitosa, tenemos que reconocer y trabajar activamente en nuestras emociones. Como explicó uno de los entrevistados:

«Nadie va a romper el ciclo hasta que no acepte quiénes son, qué son y qué han hecho, y se perdonen a sí mismos. No puedes seguir adelante a menos que te perdones. Mucha gente no lo sabe. Así que viven con culpa y vergüenza durante tanto tiempo».

A lo largo de nuestras entrevistas, descubrimos que las personas que mejor podían abrazar sus nuevas identidades eran aquellas que reconocían las emociones que los detenían y trabajaban de manera proactiva a través de esos sentimientos. Hay muchas estrategias que pueden ayudar cuando se trata de transformar las emociones negativas, pero descubrimos que una de las más efectivas era activar intencionalmente una emoción opuesta y positiva. Por ejemplo, una trabajadora que se vio obligada a cambiar de profesión debido a una lesión describió cómo fue capaz de superar su vergüenza al centrarse en enorgullecerse de cómo se había establecido y dirigía su propio negocio. Es importante destacar que no se trata de alejar las emociones negativas, sino que avanzar requiere reconocer realmente estos sentimientos difíciles y luego reenfocarse en los que son más útiles.

Centrarse en identidades significativas que no son laborales

Es fácil sentir que tu trabajo es toda tu identidad, especialmente cuando acabas de perder uno excelente o cuando parece que es lo único que ven cuando te miran. Pero investigación ha demostrado que es muy posible tener varias identidades coexistentes al mismo tiempo. Como tal, si te sientes incómodo con tu identidad actual en el trabajo, enfocarte en otros aspectos de tu identidad puede ser una estrategia eficaz para ayudarte a superar una transición difícil.

Por ejemplo, una mujer que había dejado el trabajo sexual explicó que era importante para ella que fuera «capaz de ser madre ahora y pasar tiempo con mis hijos». Algunos de los profesionales inmigrantes que entrevistamos y que estaban luchando con las transiciones ocupacionales descendentes también describieron cómo se sentían mejor después de inclinarse por sus roles parentales. En lugar de centrarse en su descontento con sus trabajos actuales, o en su resentimiento por tener que abandonar sus carreras anteriores, pudieron encontrar sentido al definirse a sí mismos por sus roles como proveedores.

Del mismo modo, un ex prisionero describió cómo el simple hecho de ser un «tío bueno» al jugar al fútbol con su sobrino lo ayudó a superar su imagen negativa de sí mismo e imaginar una mejor versión de sí mismo. Otros se centraron más en sus roles dentro de sus comunidades, en puestos de voluntarios o en el activismo. Recordarte a ti mismo toda tu gama de identidades puede ayudarte a concentrarte en lo positivo, a darte cuenta de que eres más de lo que haces (o solías hacer) y a seguir avanzando.

No tengas miedo de fantasear

Si bien centrarse en los aspectos positivos concretos de su vida puede ser útil, nuestra investigación también reveló que hay un gran poder en el imaginario. Esto está en consonancia con investigaciones anteriores sobre el concepto de» postalgia», que se refiere a un anhelo no de una versión idealizada del pasado, sino de un futuro igualmente utópico. En nuestras entrevistas, descubrimos que algunas de las personas que se sentían más cómodas con sus nuevas identidades eran aquellas que imaginaban que sus circunstancias actuales eran solo un trampolín en el camino hacia su futuro final (aunque objetivamente poco realista).

El elemento sorprendente de esta estrategia es que todavía parecía funcionar incluso si el mundo que imaginaban era realmente una fantasía: un futuro abstracto con el que podían soñar despiertos, a menudo sin mucha base en la realidad. En lugar de detallar planes o tácticas específicas para realizar estos sueños, los participantes que tomaron este enfoque fantasearon con un futuro alternativo como si definitivamente sucediera, a pesar de parecer que no tenían intención de perseguirlo realmente.

Por ejemplo, un entrevistado que se vio obligado a pasar de su trabajo como ingeniero de redes a ser taxista explicó por qué se sentía bien con su situación y dijo: «En el futuro, tengo planes de conseguir un trabajo de computadora. Ahora no, tal vez después de 10 o 20 años, definitivamente me dedicaré a mi propio negocio». Estaba en su tercer año conduciendo un taxi y no tenía planes tangibles de pasarse a la tecnología, y sin embargo, la vaga posibilidad de un futuro mejor hizo que el presente fuera más apetecible. Del mismo modo, muchas personas disfrutan de mirar escaparates o navegar por lugares de vacaciones en línea, imaginando con nostalgia una experiencia que es poco probable que tengan. Puede parecer contrario a la intuición, pero nuestra investigación sugiere que, con moderación, esto puede ser un medio eficaz para hacer frente a una situación desafiante y desatascarse mentalmente.

Por supuesto, esto no debe interpretarse erróneamente como un argumento en contra de trabajar para mejorar una mala situación. Pero el trabajo práctico de planificar e implementar un cambio positivo puede ser agotador, consumir mucho tiempo y, si se hace demasiado, paralizante. Equilibrar las difíciles tareas de aceptar y mejorar la realidad con una dosis saludable de fantasía puede ser fundamental para garantizar que se mantenga motivado.

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Ya sea que esté asumiendo un nuevo rol, cambiando de profesión o atravesando un cambio importante en su vida como los que experimentan las personas en nuestras entrevistas, nunca es fácil dejar de lado una identidad pasada. Pero si no se controla, la parálisis de identidad puede amenazar tanto sus perspectivas de carrera como su salud mental. Para evitar quedarnos atascados y avanzar verdaderamente en nuestras vidas, debemos reconocer y aceptar nuestras identidades actuales, nuestro yo pasado y todo lo demás.



  • MT
    Madeline Toubiana is an associate professor and the Desmarais Chair in Entrepreneurship at Telfer School of Management at University of Ottawa. Her research program focuses on what stalls and supports social change. More specifically, she examines the role of emotions, entrepreneurship, institutional processes, and stigmatization in influencing the dynamics of social change.

  • TR
    Trish Ruebottom is an associate professor at the DeGroote School of Business at McMaster University. Her research interests lie at the intersection of social innovation and organization, specifically exploring the ways we organize to create social change. Her recent work examines the role of entrepreneurship in stigmatized industries.

  • LH
    Luciana Turchick Hakak is an assistant professor at the School of Business of the University of the Fraser Valley. Her research interests lie in the distinct but often complementary fields of diversity in the workplace, work-related identity, and stigmatized work, and she has specifically investigated these issues in the context of how immigrants fare in new work environments.