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Cómo responder a “Cuéntame una vez que fracasaste” en una entrevista de trabajo

Asegúrate de que incluso tu peor momento cause una buena impresión.
Cómo responder a “Cuéntame una vez que fracasaste” en una entrevista de trabajo
Cómo responder a “Cuéntame una vez que fracasaste” en una entrevista de trabajo

Resumen

Aunque nadie espera que los candidatos a un puesto de trabajo tengan un expediente perfecto, tampoco quieres dar a los posibles empleadores motivos para dudar. Así que, ¿cómo debes responder a esta pregunta habitual en las entrevistas de comportamiento? “Cuéntame alguna vez que hayas fracasado”. En este artículo, el autor esboza ocho sugerencias y ofrece consejos sobre qué decir (y qué evitar). Si respondes a la pregunta de forma que destaques tu capacidad de recuperación y tu compromiso con el aprendizaje y el progreso, es probable que tu entrevistador recuerde cómo prevaleciste, no cómo fracasaste.

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“Háblame de una vez que fracasaste” es una de las preguntas que más temen los solicitantes de empleo, junto con “Háblame de ti” y “¿Por qué quieres trabajar aquí?”.

Pero no puedes culpar a los entrevistadores por preguntarla. Las historias de fracaso pueden revelar datos importantes sobre la madurez, la resistencia, el temperamento, la apertura al aprendizaje y la capacidad de recibir comentarios críticos de un candidato, cualidades que no aparecerán en un currículum ni en una carta de presentación y que probablemente el candidato no mencionará de forma espontánea.

¿Significa esto que debes responder con tu metedura de pata más épica?

No. Tus instintos gritones de autoconservación son correctos. Compartir un fracaso embarazoso y consecuente durante una entrevista de trabajo podría dejar una impresión negativa duradera, pero aun así no quieres parecer evasivo. Entonces, ¿dónde está la zona segura entre una respuesta reveladora y una repelente? Puede resultar difícil, por lo que es importante practicar de antemano.

Cómo responder a “Cuéntame un fracaso tuyo”.

Aquí tienes ocho consejos para responder a esta pregunta habitual en las entrevistas de comportamiento, junto con ejemplos de lo que debes decir (y lo que debes evitar).

1. Céntrate más en el aprendizaje que en el fracaso.

Lo que el reclutador quiere en última instancia -y puede que incluso lo diga explícitamente- no es tanto tu historia de fracaso como lo que aprendiste de ella y cómo convertiste esa percepción en un enfoque productivo. Así que elige una historia teniendo en cuenta esas reflexiones. Suelen ser fracasos de darse cuenta, apreciar o preparar, frente a fracasos de hacer, arruinar o dañar, que hacen hincapié en las consecuencias del fracaso.

Para originar esos episodios, ni siquiera busques primero fracasos. Empieza por buscar momentos de revelación, realización, corrección del rumbo y mejora. Esos momentos pueden presentarse como una “historia de fracaso” si los compartes cronológicamente. Por ejemplo:

Hace tres años, estábamos haciendo A, pero nos dimos cuenta de que el resultado no estaba a la altura del objetivo. Las cosas no funcionaban. Muchos lo consideraron un fracaso, pero nosotros también lo vimos como una oportunidad para mejorar, así que hicimos un análisis exhaustivo y nos dimos cuenta de que B era una táctica mejor. La activamos, y ahora vemos una C mayor.

Observa también cómo al fracaso le sigue inmediatamente la corrección (“Muchos lo vieron como un fracaso, pero también fue una oportunidad para mejorar”). No dejes que el fracaso y su impacto perduren y puedan dañar tu reputación: haz hincapié en la corrección y deja que ocupe el centro de atención.

Por último, conoce la diferencia entre aprendizaje/realización y corrección/mejora. No pasaste del fracaso a la solución por arte de magia: el aprendizaje/realización fue un paso fundamental y catalizó la corrección/mejora. Asegúrate de articular ambos pasos para que el entrevistador sepa cómo pasaste del fracaso al aprendizaje y a la mejora, no sólo del fracaso a la mejora.

2. Elige un error de cálculo, no un error.

Todo el mundo comete errores, pero en una entrevista de trabajo, un simple error puede percibirse como un defecto personal, lo que puede dañar tu reputación. En última instancia, el aprendizaje más productivo no procede de un error, sino de un error de cálculo. ¿Cuándo algo no salió como estaba previsto? ¿Cuándo fue ineficaz una estrategia? ¿Cuándo un planteamiento no dio en el blanco real? Estos sucesos ocurren con frecuencia en los lugares de trabajo modernos, no se consideran personales ni están relacionados con defectos, y es más probable que produzcan recalibraciones impactantes que los errores. Por ejemplo:

Cuando empezamos el proyecto, hicimos suposiciones sobre lo que nuestra base de clientes ya sabía. Pero cuando la primera fase no salió según lo previsto, quedó claro que habíamos juzgado mal su grado de conocimiento. Para corregir ese problema, realizamos pruebas con grupos de discusión antes de la siguiente fase para asegurarnos de que nuestra campaña se ajustaba a lo que entendía el público al que nos dirigíamos, y hoy llevo conmigo esa lección.

3. No llames la atención sobre el fracaso.

Decir la palabra “fracaso” una vez es apropiado para demostrar que estás respondiendo directamente a la pregunta. Después, puedes minimizar el escozor de un fracaso llamándolo “resultado”, “acontecimiento” o “consecuencia”, que son términos neutros, no negativos. Por ejemplo:

Nuestra incapacidad para prever ese problema nos obligó a examinar detenidamente ese suceso (no “error” o “equivocación”) y a tomar medidas para evitar ese resultado (no “fracaso”) en el futuro.

 

 

4. Busca un nosotros, no un yo.

Si un equipo fracasa como grupo, puede parecer más comprensible (y excusable) que si fracasa un individuo porque hubo consenso en la toma de decisiones. También puede tener el beneficio secundario de reforzar tu compromiso con el trabajo en equipo, así que busca episodios que impliquen un error de cálculo grupal o de equipo frente a uno personal. Ejemplos de elevación de “yo a nosotros”:

“No me di cuenta” a “No nos dimos cuenta…”.

“Yo no preveía ese resultado” a “Nuestro equipo no preveía ese resultado”

“Yo no sabía” a “Mis compañeros y yo no sabíamos…”.

5. Apunta hacia consecuencias bajas, no altas.

Siéntete libre de compartir un momento en el que la consecuencia fue menor, pero asegúrate de que la corrección fue significativa, porque recuerda: les interesa mucho más tu respuesta que lo que la desencadenó. La consecuencia podría ser incluso un fallo potencial, pero asegúrate de que era un peligro posible, no hipotético. Ejemplos:

Aunque pudimos corregir el folleto en la siguiente edición, inmediatamente añadimos un paso importante al proceso: instituir varios niveles de revisión antes de publicar material nuevo.

Estuvimos a punto de perder la cuenta -lo que habría sido un fracaso considerable-, pero nos reagrupamos y reimaginamos el lanzamiento para que se ajustara mejor a las necesidades del cliente.

6. Haz que la historia del fracaso sea breve.

Piensa en tu fracaso como un acto de apertura, no como un artista principal. Su único propósito es contextualizar y preparar tu historia de mejora y elevación, así que sé breve: “Ocurrió Z. Y el resultado fue Y.”. Y el resultado fue Y. Pero aprendimos A y aplicamos B”. Cuando compartas el fracaso en sí, entra y sal.

7. No defiendas un fracaso.

Tras presentar un fracaso, algunos candidatos intentan limitar el daño simplemente defendiéndolo, racionalizándolo o minimizándolo. Pero recuerda el objetivo de tu respuesta: aprendizaje, corrección y elevación. Presenta una historia convincente que refleje tu dedicación a la mejora, y ese fracaso se convertirá en una nota a pie de página, no en el centro de atención.

Ejemplos de respuestas defensivas en las que el giro sólo llama más la atención sobre el fracaso:

“No nos hizo retroceder tanto, pero mucha gente reaccionó exageradamente”.

“Siempre tuve razón, pero no lo vieron”.

“Mi error fue beneficioso a largo plazo porque…”.

8. Reflexiona sobre las palabras que utilizas.

A lo largo de este artículo, he utilizado diversas palabras para indicar cómo se aprende del fracaso y cómo se supera. Familiarízate con ellas para evitar sonar repetitivo:

Cuando hables de aprendizaje, utiliza palabras como

  • Aprendido
  • Obtenido
  • Adquirir conocimientos
  • Realizado
  • Comprendido

Cuando hables de superar un reto, utiliza palabras como

  • Superado
  • Mejorado
  • Elevado
  • Corregido

Cuando hables de reimaginar un reto, utiliza palabras como

  • Recalibrado
  • Ajustado

Ejemplo de respuesta

Juntando todos estos consejos, así es como podría sonar una historia eficaz de fracaso.

El año pasado, mi equipo introdujo en la empresa un nuevo sistema de archivo interno basado en la nube y lo puso en marcha lo antes posible. Pero cuando el personal informó de errores y frustraciones al utilizarlo, nos dimos cuenta de que no habíamos tenido en cuenta su curva de aprendizaje. Así que nos reunimos y trabajamos con nuestro equipo de comunicación interna para desarrollar una campaña educativa en toda la empresa, que incluyera vídeos explicativos, oportunidades de preguntas y respuestas con el personal informático y una dirección de correo electrónico específica para obtener ayuda. Lamento que esto no formara parte de nuestro plan de lanzamiento, pero nos esforzamos mucho por aprender de lo ocurrido y ahora damos prioridad a la formación de los usuarios en todos los lanzamientos de productos. Hoy, el 95% de nuestro personal utiliza la plataforma en la nube a diario, lo que significa más eficacia y mayor seguridad para nuestros archivos.

Aunque nadie espera que los candidatos a un puesto de trabajo tengan expedientes impecables, no querrás dar a los posibles empleadores motivos para dudar. Si respondes a la pregunta del “fracaso” de un modo que ponga de relieve tu resistencia y tu compromiso con el aprendizaje y el progreso, es probable que recuerden cómo prevaleciste, no cómo fracasaste.

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Joel Schwartzberg supervisa las comunicaciones ejecutivas de una importante organización nacional sin ánimo de lucro, es coach profesional de presentaciones y autor de “¡Ve al grano! Afina tu mensaje y haz que tus palabras importen” y “El lenguaje del liderazgo: Cómo implicar e inspirar a tu equipo“. Puedes encontrarle en LinkedIn y en Twitter @TheJoelTruth.


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