Cómo el ‘streaming’ está cambiando la música (otra vez)

Los mejores líderes en la era de la IA serán los más humanos
Los mejores líderes en la era de la IA serán los más humanos

Beyoncéhizo historia con su álbumLemonade:se reprodujo porstreaming115 millones de veces en su primera semana. Fue un récord. Solo una semana después, Drake rompió ese récord. Su álbum Viewssereprodujo245 millones de veces.

Elstreamingmusical funciona a pleno rendimiento y ya está arrinconando tanto a los soportes físicos (el CD) como a las descargas legales (como iTunes). En Estados Unidos, y a medida que la reproducción en línea se ha consolidado, las ventas de álbumes tanto en formato físico como digital se han desplomado: de785 millones en el año 2000 hasta 241 millones en 2015. Detrás del cambio se encuentran todas las personas que han sustituido la compra de álbumes completos, fueran digitales o físicos, para escuchar canciones concretas a través de plataformas destreamingcomoSpotify, Tidal y Pandora (en la que trabaja uno de nosotros, no lo ocultamos en aras de la transparencia).

Este cambio en el consumo musical tiene el potencial de dar una nueva forma tanto a la música que escucha la gente como a la que crean los artistas. Por ejemplo, ¿sobrevivirá el concepto de álbumen la era del streaming, o simplemente lanzarán los artistas sus mejores sencillos? (Aquí los expertos en historia apuntan que la idea delálbumgrabado esen sí relativamente nueva).

Como amantes de la música, queríamos familiarizarnos con el panorama musical en evolución. Tras estudiar las diferentes investigaciones acádemicas sobre el tema y nuestro propio conjunto de datos con los2.400 álbumes más vendidos entre 1992 y 2015, encontramosdos patrones sobre la calidad musical.

1. La “larga cola” es más fácil de encontrar y más barata de producir

La digitalización ha supuesto para la industria musicalnuevos retos estratégicos eingresos decrecientes. Pero tambiénha ofrecido nuevas oportunidades a un abanico más amplio de artistas. Al reducir los costes de buscar y encontrar artistas, la digitalización de la música ha facilitado descubrirnuevas canciones.

A pesar de losprimeros temorespor si la caída de los ingresos (y la piratería) reducían la oferta musical,una investigación realizada por los economistas Luis Aguiar y Joel Waldfogel ha demostrado que el número de productos musicales creados entre 2000 y 2008 se triplicó. Los escépticos podrían pensar que ha sido a costa de la calidad, algo que depende, por supuesto, del gusto de cada persona; más de uno creerá que está en declive desde la muerte deTchaikovsky.

Sin embargo, y a partir de un segmento más pequeño de álbumes de música popular grabadosentre 1960 y 2007,Waldfogel definió indicadores para medir y comparar la calidad de la música, como por ejemplo si un álbumse había incluido en alguna lista con los mejores temas según los críticos y si sus canciones se seguían escuchando con el paso de los años. Son formas de medir aspectos comola recepción crítica yla pervivencia de un éxito para comparar la música más moderna con la más antigua.

Los datos recogidos sugieren que la calidad de la música hamejorado en la era digital.Resultamás fácilencontrar música nueva. También es más barato producirlo y distribuirla, lo que ha permitido el éxito impredecible de artistas que quizá nunca se hubieran llegado a conocer unos años atrás.

Asimismo, y a pesar de que la industria musical sigue vinculada a las superestrellas, con los añosun abanico de artistas cada vez más amplio están generando grandes éxitos. Al estudiar los datos, las ventas de los100 álbumes más vendidoshan caído un 20% durante los últimos 20 años, un beneficio nada despreciable para otros artistas.

Con un precio por subscripción (en lugar de por álbum o canción, la norma hasta hace poco) y la posibilidadde saltar fácilmente entre artistas, el streaming empuja a los usuarios a escuchar y explorar nuevos creadores. Esto tiene el potencial de reducir la concentración de artistas líderes, a la vez queayuda a los amantes de la música a encontrar lo que los economistas denominan la “larga cola” de la industria. En otras palabras, hoy es más fácil que nunca encontrar a una artista como Julia Nunes, una ukelelista que versiona canciones de música pop y que fue descubiertainicialmente a través de YouTube.

2. La duraciónmediade los álbumes ha cambiado a lo largo del tiempo

La cantidad y calidad de la música no son las únicas cosas que están cambiando. En 1992, los casetes eran el soporte predominante para músicaen Estados Unidos y los álbumes incluían una media de 12,5 temas. El alza de los CD dio paso a una mejor capacidad de saltar entre canciones y saber qué temasuena en cualquier momento. Las canciones ocultas dejaron de estarlo tanto. A medida quelos CD se convertían en el estándar, elnúmero de canciones aumentóhasta alcanzar su media más alta en 2003 con15,8 temas por albúm.

Paraentonces, la música en línea empezó a popularizarse y la duración de los álbumes a reducirse. Hoy cada disco contiene unas 14,7 canciones, una cifraque se ha mantenido estable duranteunos cinco años pero que podría seguir cambiando mientras los artistas averigüan cómo adaptarse a la era del streaming.

Es cierto que muchos otros factores afectan a la duración total de un álbum, pero el hallazgo anterior suscita el potencial de ajustar el contenido creativo paranuevos canales de distribución. Cuando los álbumes sean menos populares que las descargas de canciones,estos podrían acortarse. Las canciones “de relleno”, menos populares y no lanzadas como sencillos, han perdido su función. Por ejemplo, las 12 canciones de Lemonade debutaron en el Billboard Hot 100.

¿Y ahora qué?

Para la industria, estos cambios suscitan preguntas estratégicas, no solo sobre contratos y precios, sino también sobre qué tipode artistas triunfarán y qué contenidos deberían generar. Cantantes como Drake y Beyoncé demuestran que el concepto de un álbum aún es relevante, en parte por innovaciones como el álbum visual. El libro de partituras de Beck de 2013,Song Reader, fue innovador de otro modo distinto: animóa sus seguidoresa publicar sus propias versiones del álbum en línea. Por ejemplo, ahora hay docenas de versiones de la canción OldShanghai en YouTube, tocadas con instrumentos que van desde un piano de juguete hasta un ukelele.

El grupo Chainsmokers demuestra un camino alternativo al álbum. Conocidos primero por su éxito de 2014 #Selfie, el grupo ha despreciadolos álbumes completos a favor de lanzar 10 sencillos independientes y remezclas oficiales. Yahan vendido 2,6 millones de versiones digitales y se han escuchadomás de 600 millones de veces por streaming solo en Spotify.

Para los artistas, es un momento para la reflexión y un aumento de las opciones estratégicas. Y para los amantes de la música, es el momento para recostarse y escuchar.


por
trad. Teresa Woods

Craig McFadden fue un miembro temprano del equipo de música de YouTube, y ahora gestiona el licenciamiento de contenidos en Pandora. Tiene un MBA de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard (EEUU).

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